15/05/2026
Este no es un posteo de los de siempre, ni tiene que ver con gres, ni con cerámica, ni con dragones. O capáz un poco sí. Es sobre Bilbo, mi negro Bilbón, nuestro perro. A veces no bastan sólo las manos para decir, a veces también necesito apoyarme un poco en las palabras.
Ayer jueves el día amaneció nublado. Pero nublado, nublado, sin sol. Yo recién regreso del sol sanjuanino, así que al principio el cielo gris me llamó la atención (un poco), pero no le di mayor importancia. El día empezaba triste, y yo no me había dado cuenta. Nuestro Bilbo Bolsón apareció mu**to esta mañana, y a mí en el pecho se me hizo un vacío que duele y aprieta al mismo tiempo. Duele, y mucho. Nuestro perro hobbit ya no está. Pienso a la vez que cuando venía viajando rumiaba este concepto de "una feliz mort": nacemos con nuestra muerte atadita a la par nuestra, es la única certeza que tenemos en este paso. Damos por sentado el hecho de vivir, porque cada día, cuando nos despertamos, respiramos, y arrancamos. Pero en algún momento la vida y la muerte nos sacuden al mismo tiempo y nos damos cuenta de que no es taaan así, y que de golpe el tiempo se vuelve finito y pequeño. Entonces, si estamos tan de paso, la idea es que sea de la manera más genuina posible; vivir plenos, enteros, genuinos, hacer el bien, ser amables, y llegada la hora del viaje, estar livianiitos livianitos, en paz, y en lo posible, felices. Hoy mi padre me dijo algo así como "las vivió todas. Disfrutó, corrió, jugó, hizo lo que quiso todo el tiempo". Y, la verdad que sí. Y tuvo su amor dragonil, Yashy Barbas Locas, que le dio una descendencia digna de don Justo José. Y sí, fue un negro feliz. Y bueno. Y no tenía drama con nadie (salvo el broncón con los perros del vecino, pero eso no cuenta).
En qué comarcas andarás ahora, mi coaticito trufero, arriando ovejitas de algodón de nubes. Recorriendo arroyos, persiguiendo caballos, olisqueando, vagueando, por sabe Dios qué lugares. Viajando a lomo de tu dragona, o a la par, a donde sea que estén yendo, protegido y cuidado.
Sepan disculpar la sensibilidad esta tan en carne viva, a veces uno se guarda las cosas y otras veces, simplemente brotan.