14/12/2025
Este reencuentro, casi a medianoche, con el Duomo di Milano después de casi seis años, fue para mí algo mucho más profundo que simplemente estar frente a uno de los íconos arquitectónicos e históricos más importantes de Europa. Fue un momento de afirmación personal, una forma de decirme a mí mismo que sí podía lograrlo.
Y es que, a pesar de haber viajado hasta ese momento a 20 países en distintas regiones del mundo y de haber vivido bastante tiempo fuera de casa, nunca me había atrevido a viajar solo como mochilero por más de una semana. Era algo que siempre me generaba bastante incomodidad y que, de algún modo, terminaba frenándome de explorar lugares que siempre había querido visitar, todo por culpa de ese miedo irracional.
Pero la verdad es que me incomodaba muchísimo que viajar solo me incomodara… si es que eso tiene sentido. 😅 Así que me propuse el reto de viajar solo durante 30 días por Europa, con la intención de atravesar ese umbral de incomodidad y ampliar mi zona de confort hasta el punto al que quería llegar.
Más que un viaje a Europa, fue un viaje a mi interior. Por eso, para mí fue tan emocionante e importante visitar este lugar en ese momento. Como les contaba en el video que subí ayer, prácticamente salí corriendo del aeropuerto para ir al Duomo, solo para terminar de convencerme de que había sido capaz de intentarlo.
Explorar y entender el mundo es, sin duda, mi sueño más grande, pero esta era una prueba que sabía que tenía que superar para poder seguir adelante con esa misión.
Sé que es probable que no siempre tenga a alguien que quiera acompañarme, y la verdad es que muchas veces tampoco lo querré, porque hay viajes con un valor tan personal que, a veces, es mejor darse la oportunidad de vivirlos solos.
Hoy, siendo mi yo del futuro, me siento profundamente orgulloso de haberlo intentado y de haberlo logrado. El Sebastián que se fue ya no es el mismo Sebastián que volvió después de este viaje. :)