03/06/2026
Lo que el cuerpo necesita antes de una actividad física no es lo mismo que necesita después.
Antes de correr buscamos preparar el sistema nervioso y los tejidos para el movimiento: activar musculatura, movilizar articulaciones y aumentar progresivamente la temperatura corporal. Por eso suelen funcionar mejor los ejercicios dinámicos y activos.
Después, en cambio, el objetivo cambia. Ya no necesitamos producir movimiento, sino ayudar al cuerpo a recuperarse: disminuir pulsaciones, regular la respiración, liberar tensión acumulada y recuperar amplitud de movimiento. Es aquí donde tienen sentido los ejercicios más suaves, las posiciones mantenidas y el trabajo de movilidad o estiramiento pasivo.
Y, en realidad, esto no ocurre solo al correr.
También sucede en una clase de yoga.
Por eso una práctica suele comenzar despertando el cuerpo poco a poco y termina invitándolo a bajar revoluciones.
⚠️ Moverse y recuperarse forman parte del mismo entrenamiento. Si entrenas una y olvidas la otra, te estás perdiendo la mitad del proceso.