22/09/2026
🦅 A veces una ruta no necesita un grupo grande para convertirse en una gran historia
Hay rutas que comienzan con un grupo de personas y terminan convirtiéndose en recuerdos.
Y hay otras que, aunque esta vez solamente las caminemos dos personas, nos recuerdan por qué nació Aves Viajeras.
El pasado domingo 13 de septiembre recorrimos la Ruta El Emperador, desde Santa Rosa de Lima hacia Guanajuato, con nuestros amigos de Pata de perro, entre cerros y montañas.
Comenzamos por caminos amplios y poco a poco nos internamos en el sendero.
Las lluvias de los últimos días habían transformado el paisaje: pequeñas caídas de agua aparecían entre las montañas y el bosque tenía esa frescura que solamente se encuentra después de la lluvia.
Desayunamos bajo la sombra de un árbol enorme.
Encontramos una vaca blanca en medio del camino.
Caminamos entre paredes rojizas mientras frente a nosotros aparecían algunos de los grandes cerros que rodean Guanajuato: el Gigante, la Giganta, el Cerro de la Bufa, el Cubilete…
Y entonces, después de una curva, apareció Guanajuato.
Así, de repente.
Una ciudad completa frente a nosotros.
Y si tenías buena vista, incluso podías alcanzar a distinguir al Pípila.
Pero ese día todavía nos tenía preparada otra sorpresa.
En Santa Rosa fuimos testigos de la representación de los Indios Tejocoteros, una tradición comunitaria vinculada a la memoria de la Toma de la Alhóndiga de Granaditas.
Y así entendimos que esta ruta no solamente se camina.
También se escucha, se observa y se aprende.
Gracias a nuestro querido amigo y guía por esperarnos y permitirnos vivir esta experiencia de una manera tan especial.
Y gracias a nuestros amigos de Patas de Perro entre Cerros y Montañas, con quienes compartimos parte de este camino.
Esta vez fuimos dos.
Pero regresamos con una historia enorme.
Porque eso también es Aves Viajeras. 🦅🌿