21/09/2021
Cuenta la leyenda, que en la antigüedad, no había ni primavera ni otoño. Simplemente el verano e invierno.
Hubo un tiempo en los montes francos de Urnieta, en el que vivía en un baserri, una madre viuda con su pequeño hijo. Su viudez le exigió hacerse cargo de todas las tareas del baserri. Su niño le ayudaba en aquellas tareas. Un invierno, el txiki enfermó. Había sido una temporada terriblemente pobre. La viuda, se desesperaba para atender a su niño, pero no había recursos, ni tampoco forma de conseguir remedios. Un día una anciana golpeo la puerta de la viuda y rogó por asilo, abrigo y alimento, la mujer no dudo y brindo cobijo a la anciana y compartió lo poco que tenían. Le dio su edredón y con la poca harina que aun quedaba cocino un pan muy pequeño, hoy se conoce esa preparación como Talos que son el pan más tradicional de Euskadi. La anciana lo devoro con rapidez. La viuda entonces se dio cuenta que ya no quedaba alimento alguno para su niño. Tomo la poca leña que aun guardaba, la puso en la entrada de su etxea, la encendió y quemó albahaca en honor a Mari. Postrada ante el fuego, la mujer rogó diciendo:
-Señora de todas las cosas, no me importa perder la vida, pero salva a mi txiki para que crezca siendo un buen vasco y sea un orgullo para sus ancestros. Nada te pido para mí.
Oyendo esto, la anciana dijo a la mujer:
-Toma harina de tu alacena y cocina un pan para tu niño-.
A lo que respondió: -Ya nada queda, gaste mi último puñado de harina para el pan que te di-.
La anciana abrió la alacena y mostró la bolsa de harina llena y en cada espacio, había alimentos frescos en cantidad.
-¿Qué es esto?- Pregunto la dueña de casa. Y aquella mendiga dejó caer sus harapos mostrando su verdadero rostro: Mari en todo su esplendor.
-Porque has sido generosa en la necesidad, siempre tendrás alimentos, leña y para que tu hijo sane, creare una estación que se llamara primavera, tendrás flores y tus cosechas serán abundantes-
Desde entonces, cuando la primavera hace su aparición, es la recordación de la promesa de Mari, que jamás miente y proporciona al buen vasco, la solución de todas sus necesidades.