Vivero especializado en cultivo y venta de cactus y otras plantas suculentas de colección, venta de insumos, sustratos, semillas y accesorios... VENTAS X MAYOR!
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Chile 810 (Esquina Rodriguez Peña) El Talar, Tigre
El Talar
1617
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Cactus: la planta del futuro...
... recuerdo que en el año 2006 compré mi primer cactusito en maceta número 6, con piedritas de colores :/ fue en uno de esos puestos de flores en Cabildo y Juramento, barrio de Belgrano, Buenos Aires, Argentina.
Se trataba de una Mammillaria decipiens ssp.albescens, pero claro, aún no conocería su nombre científico hasta bastante tiempo después. De alguna extraña manera esa planta hoy día (2019) sigue siendo parte de mi colección y ocupa una enorme maceta bowl nº 21, digo de una “extraña manera” porque ha logrado sobrevivir a todas las faltas de cuidado del novato que era para aquel entonces... malos sustratos, excesos de agua, carencias, arreglárselas a la intemperie en pleno invierno, etc etc ¿para qué seguir enumerando si todos pasamos por lo mismo al comenzar y son infinitas las plantas que hemos lamentado perder por descuidos varios?
Ya sería el año 2008 cuando tuve dos sueños que puedo recordar con claridad. En uno me veía abriendo las ventanas de mi habitación para encontrarme con infinidad de cactus en el patiecito de atrás y muchos tenían enormes flores de color fucsia. En el otro sueño me encontraba con mi hermana en lo alto de un cerro o montaña también repleta de cientos de cactus que acaparaban mi atención mientras se los señalaba soprendido a mi querida hermanita Gaby. Pero... ¿cactus? qué extraño! ¿Por qué en estos dos sueños los cactus habían sido los protagonistas si en ese momento apenas sabía de que se trataban y los podía asociar únicamente a nuestros cardones del norte del país o a los gigantes saguaros que aparecían en tantas películas y westerns? De la manera que fuera, casi premonitoriamente; ambos sueños se hicieron realidad luego de un tiempo...
Al año siguiente ya contaba con varios cactus en lo que podía llamar “mi colección creciente”, en resumen, muchos de los más comúnes pero sumamente valiosos para mi... sin darme cuenta me estaba atrapando una fervorosa e inexplicable “cactumanía” en la que llegaba a sentir como una especie de radar que me avisaba cuando había algún cactus a la vista, entonces le tocaría el timbre a alguna abuela para pedirle un gajito de esa planta que tanto me había gustado al pasar por la puerta de su casa y así también entablar conversaciones y escuchar decenas historias detrás de cada planta... como “ese Cleistocactus (sin saber que así se llamaba) lo tengo hace más de 40 años... etc etc