22/08/2026
ANTOLOGÍA DE TEXTOS DE EMILIO KOMAR
Ir a lo esencial
«El espíritu no es debilidad sino fuerza. Sin embargo, es posible, como afirma Guardini, que el espíritu enferme y se debilite cuando deja de hacer referencia a los objetos a los que naturalmente tiende. […]
Una característica de la auténtica vida intelectual es ir a la esencia del tema que se estudia y no perderse en los detalles. En la contemplación de la esencia está la riqueza y la energía que origina la fuerza para que la vida intelectual no se diluya en caminos inútiles y a la larga estériles. […]
A menudo las culturas avanzadas se debilitan y se deshacen en una cantidad de elementos aislados que producen a la vez, una nueva cultura en la que falta auténtica vitalidad. Esto ocurre en diferentes campos, también en las ciencias y en las artes. Donde originariamente se podía comprobar una vida fecunda del espíritu, se asiste más tarde a su debilitamiento, a su transmutación en hechos, instituciones o prácticas de costumbres vacías. Este peligro se extiende aún al ámbito de la religión, cuando debajo de las prácticas externas no hay auténtica vida religiosa. […]
La vida intelectual necesita esencialmente de una dimensión contemplativa. Esta a su vez, es resultado de la capacidad del sujeto de maravillarse, de admirarse con lo real, de una docilidad fina que permita el contacto hondo con el orden del ser y la vivencia de la belleza, de la armonía intrínseca de dicho orden. Cuando falta esta visión abundan los métodos, las Asociaciones, las Sociedades Científicas y los Congresos. Esta cultura lleva a la muerte de la inteligencia.
La inteligencia es profunda y no puede ser de otra manera porque ‘intelligere’ es ‘intus-legere’, es decir, ‘leer dentro’, penetrar en la interioridad. No conformarse con conocimientos repetibles, aun notables, que pueden ser brillantes, pero suprimen la posibilidad de verdadero contacto con la esencia de lo real.»
Emilio Komar, La vitalidad intelectual, Buenos Aires: Sabiduría Cristiana, 2021, p. 26; 34-36