24/09/2024
Natural y plausible,
el placer se descompone al alienarse.
El Eros narcótico es un destino efímero:
alivia, hiere, alivia...
eternamente.
No el temple estoico que,
si bien intrincado y tacaño,
concede sentido trivial a lo deslumbrante
y alto valor a lo rutinario.
En la estoa,
El verbo reflejado,
con versos compartidos,
simplifica la regla:
placeres, vivir;
placer simple, buscar;
disciplina, habituar;
razonar, escribir, discernir.
Se hace eterno el tiempo
resistiendo sin la pluma;
la tinta enciende la virtud
de depreciar mandatos
y descifrar mitos.
El gran placer frustrado,
si de existencia se trata,
es un dato menor:
siempre habrán más partidas.
Castigo el costo sumado
de compulsiva gratificación
por exógena necesidad denotada.
Nada más se anhela
si en dicho pozo se ha caído:
llevar algún día y para siempre
un equipaje liviano.