07/03/2026
La tragedia de las hermanas en Malambo no es solo el relato de una pérdida familiar irreparable, sino el eco de un sistema que, una vez más, llegó tarde.
Mientras una madre clamaba por ayuda durante trece días de angustia, el silencio institucional permitió que la esperanza se transformara en el hallazgo más devastador en una zona boscosa. Esta noticia nos confronta con la fragilidad de la infancia y la adolescencia en un entorno donde la violencia parece no tener tregua; nos recuerda que "estar pendientes" no debe ser solo una tarea solitaria de los padres, sino un compromiso sagrado de toda la sociedad y el Estado.
Cada vida segada bajo estas circunstancias es una grieta en nuestra humanidad que exige justicia real, no solo para señalar culpables, sino para evitar que el miedo siga siendo el único compañero de quienes apenas comenzaban a vivir.