16/06/2019
Enseñanzas de papá.
Pa, ¿Qué es más importante, estudiar o divertirse?
Mira, lo más importante es ser feliz. Para eso hay que estudiar, para aprender que la diversión no es necesariamente la felicidad.
Pa, ¿Por qué corremos? Hay otros que llegan tarde.
Corremos porque nuestra responsabilidad es llegar temprano. Siempre trabaja para ser buen ejemplo para otros, no para que otros sean mal ejemplo para tí.
Pa, ¿Viste? Ese niño se tiró frente al carrito, si no paras lo golpeas.
Claro, en el mundo no vivimos solo nosotros, hay muchos (como los niños pequeños) que piensan que solo ellos existen y no miden las consecuencias de sus acciones. Siempre debe importarte el entorno.
Pa, ¿Es cierto que los ricos no van al cielo?
No, los que no van al cielo son los que aman más sus pertenencias que a los demás, sin importar si tienen muchas.
Pa, ¿por qué hay papás que le pegan a sus hijos?
Porque piensan que el dolor les enseña. En realidad, el dolor crea miedo, no conocimiento.
Pa, ¿hay que darle siempre a los pobres?
No, no, no. No es una obligación, es un acto de amor. Para eso debes ponerte sus zapatos y darte cuenta de todo lo que no tienen y de cómo te sentirías si no lo tuvieras. Cuando tengas la necesidad de evitar ese dolor a los demás, habrás aprendido.
Pa, ¿Si me s**o cienes, me gano algo?
Mira, la notas nos dicen qué tanto aprendimos, si cumplimos con todo. El mínimo es un cien, sacar menos nos dice que hay que analizar por si fallamos en algo y trabajar más duro para mejorarlo. Sin embargo, un cien no significa que aprendimo lo que debimos aprender, solo que la evaluación lo cree así.
Y no, no te ganas algo cuando tu calificación es cien, te lo ganas cuando usas lo que aprendiste para hacer el mundo mejor.
Pa, ¿puedo hacer la tarea mañana?
Dime, ¿tiene algo más importante por hacer hoy?
No, es que tengo pereza.
Entonces hazla hoy, porque mañana puede ser que sí tengas algo más importante que hacer.
Pa, ¿qué quieres de regalo para el día del padre?
Bueno, me gustaría que te acordaras de mí y desees darme algo. ¡Oh! Mira, qué coincidencia, lo acabas de hacer.
Pa, ¡mamá me regañó y yo no hice nada!
¿Estás seguro que no hiciste nada malo?
¡Sí! Ella se equivocó.
Bueno, a veces usted también se equivoca. Yo también. Y mamá y yo siempre te perdonamos. ¿Qué crees que debes hacer?
Pa, ¿qué puedo estudiar para que te sientas orgulloso de mí?
Cualquiera, hijo, me doy por satisfecho cuando lleges lejos en el camino, voltees a ver tus pasos, reconozcas al inicio los míos, y te sientas orgulloso de mí.
Pa, ¿por qué no matas a esa hormiga?
Porque la violencia no soluciona nada, mucho menos cuando es contra alguien inocente que ni siquiera entiende por qué le quitamos la vida simplemente porque podemos.
Pa, ¿lograrás enseñarme todo lo que necesito?
No, hijo, eso es imposible. Lo que te puedo enseñar es a dar unos pasos en el mundo. Recorrerlo, eso te toca a tí.
Pa, ¿qué opinas: me quedo aquí o recorro el mundo?
Lo importante no es cuánto viajes, sino el bien que hagas donde vayas.
Pa, cuando algún día tenga un hijo, y camine a su lado como haces conmigo, no sé si podré enseñarle como tú me enseñas.
Cuando llegue ese día, el amor te va a guiar, asegúrate de quererlo como a tí mismo, esa es la clave.
Pa, ¿y si no puedo ser tan buen ejemplo para mi hijo como tú lo eres para mí?
No somos necesariamente buenos ejemplos, pero te aseguro que un hijo es una fuerza tal que puede llegar a cambiar el peor de los ejemplos.
Pa, no quiero que te vayas nunca.
Algún día debo partir, pero una parte de mí forma parte de tu ser, siempre estará contigo. Y, de hecho, es mi mejor parte.