24/09/2018
"Nací en 1902.
Jamás he vuelto a mi ciudad natal.
No me gusta volver atrás.
A los tres años, en Halep, ejercí la profesión de nieto de pachá, a los diez y nueve la de estudiante en la Universidad de Moscú, a los cuarenta y nueve otra vez en Moscú: y desde los catorce años escribo poesías.
Hay personas que conocen mil variedades de hierbas,
otros conocen variedades de peces,
yo, de separaciones.
Hay personas que saben de memoria el nombre de cada estrella,
yo, el de las nostalgias.
He dormido en las cárceles y en los grandes hoteles.
He pasado hambre.
Casi no existe plato que no haya probado,
incluido el de la huelga de hambre.
A los treinta años han querido ahorcarme,
a los cuarenta y ocho han querido concederme la medalla de la paz,
y me la concedieron.
A los treinta y seis necesité seis meses para recorrer cuatro metros cuadrados de sombrío hormigón.
A los cincuenta y nueve, en diez y ocho horas volé
desde Praga a La Habana.
En 1951, en un mar, en compañía de un amigo, anduve sobre la muerte.
Sentí vergüenza ajena. Mentí.
Mentí por piedad.
Pero nunca dije mentiras porque sí.
He subido en tren, en avión, en coche.
La mayoría no lo consigue.
He ido a la Ópera.
Sin embargo desde los 21 años no voy a muchos de los sitios donde va la mayoría, pero suelo hacerme leer el porvenir,
en los posos del café.
- Nazim Hikmet -
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