30/08/2026
¿Cuánto de lo que disfrutamos en un viaje viene de lo que esperábamos ver y cuánto de la sorpresa?
Le daba vueltas a esto mientras conducía por el sur de Lanzarote. Salí a la carretera con algunos puntos fijos en la cabeza: el Lago Verde en El Golfo, las salinas o la conocida playa de Papagayo... Pero la ruta tuvo sus propios planes.
El Charco de los Clicos impresiona, pero al llegar al mirador lo que buscas no es hacer la misma foto que lleva todo el mundo, sino detenerte a entender el lugar. En cambio, Los Hervideros era apenas una nota rápida al margen en mi cuaderno y acabó siendo lo más impactante del día: la lava negra moldeada por el agua, el retumbo del mar en las rocas y ese paisaje que parece sacado de otro planeta.
Más adelante, tras pasar por la calma de las Salinas de Janubio y dar un paseo junto al mar en Playa Blanca (con parada en el castillo de San Marcial de Rubión), llegué al entorno de Papagayo. Y allí me ocurrió algo curioso: el sitio es precioso, pero al ver el aparcamiento lleno preferí desandar unos metros y quedarme en una de las playas anteriores. Menos resguardada del aire, pero con espacio de sobra para hundir los pies en la arena sin agobios.
De eso va esta nueva entrada en el blog: de recorrer la isla sin prisa, encajar las sorpresas y buscar tu propio rincón.
📖 Podéis ver la crónica entera, la galería de fotos y el mapa de la ruta aquí:
https://www.espaciomasinstante.com/2026/08/lanzarotelago-verde-hervideros-playa.html
💬 ¿Os pasa también cuando viajáis, que el sitio del que menos esperáis acaba siendo el que más recordáis?