26/04/2026
La vegetación herbácea está íntimamente asociada a rumiantes que son principalmente pastadores y que aprovechan de manera muy eficiente grandes cantidades de celulosa a partir de todo tipo de especies pratenses, inclusive las más bastas. El ganado vacuno y el ovino son los más especializados en este sentido y son capaces de consumir grandes cantidades de hierba en poco tiempo para después rumiar durante horas, antes de volver a empezar otro ciclo de alimentación.
El ganado caprino, en cambio consume volúmenes menores de pasto en cada ciclo de alimentación, las rumias son más cortas y se mueve constantemente en busca de pasto leñoso y brotes tiernos que combina con el pasto herbáceo.
Al estar íntimamente ligados a las herbáceas, el ovino y el vacuno han de acoplar sus ritmos y movimientos a las evoluciones estacionales del pasto, lo que explica las grandes migraciones y la trashumancia en los climas templados, áridos y semiáridos.
Una vez que una hierba vivaz es segada por los dientes/lengua de un herbívoro, pierde casi toda su capacidad de realizar fotosíntesis y para poder rebrotar emplea las reservas energéticas que se encuentran almacenadas en la base de sus tallos o de sus raices. Entre la siega y el rebrote media un tiempo de reacción que hace que el animal no pueda volver a alimentarse de la misma hierba, lo que induce al animal a desplazarse en busca de otro pasto. Pasará un mínimo de tres días (lo que varía según la especie, ecotipo, estación, etc..) hasta que esa hierba vuelva a tener un rebrote que el animal pueda volver. consumir. En circunstancias naturales el rebaño se habrá desplazado en busca de nuevos pastos y no volvería sobre ella hasta pasados varios meses, con el cambio de las estaciones. Sin embargo esto no opera para la ganadería estante moderna, donde los animales realizan pastoreo continuo en un mismo territorio durante todo el año: los animales pueden consumir y volver a consumir una planta y su rebrote continuamente, lo que supone un desequilibrio que acaba por afectar negativamente a la planta.
Por ello, es clave evitar que el ganado permanezca más de tres días seguidos en cada recinto en época de crecimiento vegetativo.