04/06/2026
Las hormigas legionarias, cuando encuentran un vacío, no lo rodean.
Se convierten en puente.
Cuerpo a cuerpo.
Paso a paso.
Coordinación absoluta.
Con una cubierta de piscina pasa algo parecido.
La lona parece tranquila…
hasta que el viento la hace bailar
y el peso la vuelve caprichosa.
Ahí entramos nosotros.
Grúa.
Plataformas.
Operarios.
Un solo ritmo.
Sin tirones.
Sin sustos.
Sin improvisar.
Porque cubrir una piscina no es echar una lona.
Es poner cada metro en su sitio.
Con control.