20/08/2026
Cuando el cliente debe pagar, el tiempo corre. Cuando la naviera debe devolver, parece que el tiempo se detiene
Hoy queremos expresar públicamente nuestra inconformidad, frustración e impotencia como Talos Global ante una situación que llevamos más de 7 meses intentando resolver con Hapag-Lloyd AG
El 19 de enero de 2026, por un error administrativo, Talos Global realizó una transferencia por un monto mayor a USD$2000 a una cuenta de Hapag-Lloyd que debía ser reintegrada.
Desde entonces, hemos enviado innumerables correos, proporcionado cada uno de los documentos e información que nos han solicitado y dado seguimiento constantemente a nuestro caso.
Y al día de hoy, 19 de agosto de 2026, nuestro dinero todavía no ha sido reintegrado.
Lo que más nos preocupa no es únicamente el monto. Es la falta de agilidad, seguimiento y sentido de urgencia para resolver una situación que, desde nuestro punto de vista, debería haberse solucionado hace mucho tiempo.
En nuestra industria, las reglas parecen ser muy diferentes:
Cuando un cliente tiene una demora, un almacenaje o cualquier otro cargo pendiente, no puede permitirse pasar un solo día sin pagar, porque cada día representa un nuevo costo.
Pero cuando es la naviera quien tiene que devolver el dinero de un cliente, nos encontramos con procesos burocráticos, múltiples solicitudes de documentos, correos que deben reenviarse una y otra vez y tiempos de respuesta que pueden extenderse durante meses.
Se ha visitado varias veces las oficinas administrativas del país y nadie sabe nada, nadie puede resolver, nos hacen llamar o escribir a personas que se encuentran en otros países.
¿Por qué el cliente siempre termina pagando los platos rotos?
Como empresa de logística, entendemos perfectamente que existen procesos administrativos y financieros. Lo que no entendemos es que un proceso de reintegro pueda convertirse en una espera de más de 7 meses, aun cuando hemos cumplido con cada requerimiento solicitado.
Hacemos pública nuestra experiencia porque creemos que la relación entre una naviera y sus clientes debe basarse en responsabilidad, transparencia, eficiencia y reciprocidad.
No estamos solicitando un favor.
Estamos solicitando que nos devuelvan nuestro propio dinero.
Esperamos que Hapag-Lloyd pueda finalmente darle a este caso la prioridad y solución que merece.