04/09/2026
Hay hombres que construyen el futuro con sus propias manos y hoy nos toca despedir a uno de ellos.
Hablar de Víctor Hugo Arévalo Huerta es hablar de la columna vertebral del área de proyectos, un soldador y mecánico excepcional que hoy, tras 19 años y 8 meses de entrega absoluta, ha decidido tomar el merecido camino del retiro.
Su historia con nosotros comenzó como empiezan los grandes legados: desde abajo. En agosto de 2006, Hugo cruzó las puertas de esta empresa cobijado por el programa de becas. No pasó mucho tiempo para que demostrara que su talento con las herramientas, su precisión en la soldadura y su entendimiento de los sistemas mecánicos eran extraordinarios. Por ello, el 2 de enero de 2007 se formalizó su contratación, iniciando una de las trayectorias más sólidas y respetadas de nuestra planta.
Mirar a nuestro alrededor es ver el trabajo de Hugo. Su firma está grabada en el metal y las estructuras que sostienen nuestra producción.
Él estuvo ahí en los momentos clave: desde el nacimiento del proyecto de instalación de la H-80 en Planta 1, el montaje del mezanine y cada una de las máquinas corazoneras hasta la instalación del área de moldeo No Bake.
Su destreza fue fundamental para el montaje de los Hornos 6 y 7, así como en el área de moldeo y sistema de recuperación de arena de Planta 3.
Hugo aceptó cada reto que tuvo enfrente, cerrando con broche de oro su carrera al participar activamente en la reciente instalación del Horno de Arco Eléctrico número 8.
Sin embargo, el vacío más grande que deja, no estará en los talleres, sino en el corazón del equipo.
Hugo no solo unió piezas de acero con su soldadura; unió voluntades a través de su compañerismo.
Es un profesional con un compromiso inquebrantable, pero, sobre todo, es un maestro generoso.
Su paciencia para transmitir el oficio y enseñar a las nuevas generaciones es un regalo que seguirá vivo en cada rincón de esta fábrica.
Hugo: las máquinas que instalaste seguirán marchando, pero tu ausencia se notará en cada jornada. Nos dejas un estándar muy alto de lo que significa ser un verdadero profesional.
Te agradecemos profundamente tu esfuerzo, tu lealtad y tu valioso aporte.
Queremos que recuerdes que esta empresa siempre será tu casa y que las puertas se quedan completamente abiertas para ti.
Te deseamos el mayor de los éxitos y lo mejor de la vida en esta nueva etapa que hoy comienzas.
¡Gracias por todo y feliz retiro, maestro Hugo!