15/07/2026
La realidad de la cadena Agave-Mezcal en Guerrero.
Según datos de los organismos certificadores de la cadena productiva Agave-Mezcal, durante 2025 Guerrero registró:
• 308 viveristas.
• 154 productores certificados.
• 14 envasadores certificados.
• 4 comercializadores certificados.
Estas cifras reflejan un gran esfuerzo, pero también dejan ver el enorme reto que enfrenta nuestro estado.
Guerrero vive un contexto socioeconómico complejo. Históricamente ha figurado entre las entidades con mayores índices de pobreza, presenta rezagos educativos y una alta tasa de informalidad laboral. En estas condiciones, lograr certificarse en cualquiera de los eslabones de la cadena productiva del mezcal representa un desafío enorme.
La certificación implica inversiones importantes, trámites administrativos complejos y el cumplimiento de estrictos requisitos establecidos por la NOM. A esto se suma que muchos productores no tienen acceso suficiente a capacitación, asesoría técnica o acompañamiento para recorrer ese camino.
Aunque existen programas de apoyo gubernamental, en muchas ocasiones los recursos no llegan en los tiempos que requiere el ciclo de producción del mezcal, lo que limita su impacto. Además, la carga fiscal que enfrenta esta bebida —IVA, ISR e IEPS— representa un reto adicional, especialmente para los pequeños productores y campesinos que buscan formalizarse.
Si realmente queremos fortalecer al mezcal guerrerense, es indispensable impulsar un organismo estatal sólido que asesore, capacite y acompañe a los productores en cada etapa del proceso de certificación. La formalidad debe ser una meta alcanzable, no un privilegio para unos cuantos. Si el objetivo es que más productores se integren a la economía formal, también es necesario brindar las herramientas para lograrlo.
A pesar de todas estas dificultades, nosotros hemos decidido recorrer ese camino. Hoy estamos en proceso de certificarnos en toda la cadena productiva. No ha sido fácil; ha requerido tiempo, inversión, aprendizaje y mucha perseverancia. Pero cada paso ha valido la pena, porque estamos convencidos de que la formalización abre puertas y fortalece el futuro de nuestro mezcal.
Ojalá que en los próximos años esas cifras no solo crezcan, sino que representen a cientos de familias mezcaleras que, con el respaldo adecuado, puedan llevar el nombre de Guerrero cada vez más lejos.
El mezcal guerrerense tiene un enorme potencial. Ahora necesitamos que las condiciones también estén a la altura del esfuerzo de sus productores.