11/07/2026
Qué fácil es aplaudir un "reordenamiento" cuando no eres tú quien tiene que caminar entre aguas negras, charcos e inseguridad para tomar un taxi.
Sí, el Centro quedó más despejado. Nadie niega que había desorden y que algunos taxistas dañaron la imagen del gremio. Pero una cosa es ordenar y otra muy distinta es castigar a toda una población.
Los que vienen de las comunidades son quienes abastecen mercados, trabajan, estudian, compran y mueven la economía de Oaxaca. A ellos los mandaron a la periferia, sin una terminal digna, sin servicios, sin seguridad y sin escuchar su opinión.
Mientras tanto, los funcionarios siguen llegando en camionetas de lujo y muchas calles del Centro continúan siendo su estacionamiento particular. Para unos hay privilegios; para otros, imposiciones.
Hubo millones de pesos para el BinniBus que terminó entregado a una empresa privada, pero el gobierno subsidia su operación, y como siempre no hay recursos para construir un espacio digno para miles de usuarios del transporte foráneo. Esa es la verdadera prioridad del gobierno.
No todos los taxistas son delincuentes. Generalizar es tan injusto como proteger a quienes sí han actuado fuera de la ley. Detrás de cada concesión hay familias que viven de ese trabajo y usuarios que hoy pagan las consecuencias de una decisión tomada desde un escritorio.
Un gobierno que presume gobernar para el pueblo no puede darle la espalda a la mayoría. Si el costo del "orden" es afectar a miles de ciudadanos para beneficiar a unos cuantos, entonces ese reordenamiento está lejos de ser un éxito.
¿Ustedes qué opinan? ¿El reordenamiento mejoró la ciudad o perjudicó a quienes más utilizan el transporte foráneo?