13/07/2026
Jaén, conocida como Jaén de Bracamoros y reconocida como la Cuna de la Peruanidad, es una de las ciudades más importantes del nororiente peruano. Su historia se remonta a miles de años, cuando estuvo habitada por antiguos pueblos amazónicos y andino-amazónicos que desarrollaron una intensa actividad agrícola, comercial y cultural. Importantes sitios arqueológicos como Montegrande, Huayurco, Tomependa y Pomahuaca evidencian que esta región fue un destacado centro de intercambio entre la costa, la sierra y la Amazonía.
Durante el periodo prehispánico, el territorio estuvo habitado por los Bracamoros (Pakamuros), un pueblo reconocido por su valentía y resistencia frente a la expansión del Imperio Inca. Aunque los incas lograron incorporar parte del territorio, nunca dominaron completamente la región.
Con la llegada de los españoles, el capitán Diego Palomino fundó la ciudad de Jaén de Bracamoros en 1549. Durante la época colonial, la ciudad pasó por diversas jurisdicciones administrativas, perteneciendo primero al Virreinato del Perú y posteriormente a la Real Audiencia de Quito, lo que marcó una etapa de importantes cambios políticos y económicos.
Uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia ocurrió el 4 de junio de 1821, cuando los pobladores proclamaron de manera voluntaria su independencia de España y de la Real Audiencia de Quito, adhiriéndose al naciente Estado peruano. Este hecho histórico convirtió a Jaén en un símbolo del patriotismo nacional y le otorgó el título de Cuna de la Peruanidad. Posteriormente, en 1822, la provincia participó en el Primer Congreso Constituyente del Perú.
La provincia de Jaén fue creada oficialmente el 19 de mayo de 1828. Inicialmente formó parte del departamento de Trujillo y luego de La Libertad, hasta integrarse al departamento de Cajamarca en 1855, donde permanece hasta la actualidad.
Hoy, Jaén es considerada la puerta de ingreso a la Amazonía peruana y destaca por su producción de café de alta calidad, cacao, arroz y frutas tropicales. Además, conserva un importante patrimonio histórico, arqueológico y natural que la convierte en uno de los principales destinos turísticos del norte del Perú, combinando tradición, biodiversidad y una profunda identidad cultural.