21/09/2023
El Ministerio de Transporte y Comunicaciones M.T.C., hizo exigible el uso del cinturón abrochado como se observa en el artículo 85° del Reglamento Nacional de Tránsito, D.S. N° 016-2009-M.T.C.
El cinturón es el elemento más importante para la seguridad pasiva en el vehículo. Algunas personas desdeñan la acción del cinturón de seguridad en los asientos posteriores. Es precisamente ahí donde se puede producirse el llamado “Efecto Elefante” en casos de colisión.
El efecto elefante, llamado así porque los ocupantes (pasajeros) traseros que van sin cinturón, en caso de choque, se convierten en elefantes para el conductor y el acompañante, por fuerza y por peso.
Cuando un vehículo sufre una colisión, lo que está experimentando en términos físicos es una desaceleración muy brusca, a veces en cuestión de décimas de segundo. Cuando esto ocurre, nuestro peso se multiplica varias decenas de veces a consecuencia de la velocidad y, es ahí, cuando el cinturón de seguridad entra en acción evitando que salgamos despedidos del habitáculo (cabina).
El efecto elefante se refiere al momento en el que una colisión hace que nuestro peso se multiplique a efectos físicos, lanzando nuestro cuerpo, que está sentado en los asientos posteriores, contra los asientos delanteros (conductor y copiloto). Así por ejemplo si una persona de 70 kilogramos, situado en los asientos posteriores de la cabina, circula a una velocidad de 60 km/h., y de repente golpearía el respaldo de los asientos delanteros, con una fuerza equivalente al peso de un elefante, ósea a unos 4,200 kg.
Contra el efecto elefante poco o nada pueden hacer los airbags o bolsas de aire previstos para frenar y amortiguar el movimiento del conductor como consecuencia de un impacto. La fuerza a la que impactan es tal que ni el airbag es capaz de frenar la potencia.