08/03/2022
¡Hoy es 8 de marzo!
La Via Campesina a nivel internacional llama a articular acciones que permitan visibilizar el rol fundamental que tienen las mujeres agricultoras para garantizar la Soberanía Alimentaria no solo para enfrentar la crisis alimentaria, sino como un principio ético de vida que tiene como base la justica social y la equidad.
¡Vamos por un país solidario, equitativo, sostenible y libre de toda opresión!
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¡Hoy es 8 de marzo!
Y reflexionamos. Entre nosotras, con ustedes, con el país.
Les compartimos el texto que usaremos hoy a partir de las 9:50am.
Porque quereremos florecer en paz, unimos nuestras voces y energías a un reclamos y compromiso con la equidad.
🌺💜 Reflexión para el 8 de marzo: Para florecer en paz
(Hora propuesta: entre las 9:50am y las 10:10am. También pueden unirse a Matria a través de Facebook e Instagram)
Las flores de este 8 de marzo son y serán preciosas. Pero más preciosas son las mujeres y las niñas cuando tienen la oportunidad de florecer desde su potencial, desde la paz y desde la certeza de que son personas con derechos humanos.
Hoy, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, imaginamos un mundo florecido desde cada una de las mujeres que lo habita.
Imaginamos y afirmamos un planeta en el cual nacer mujer no sea un riesgo, sino una oportunidad.
Imaginamos y afirmamos desde nuestros corazones un mundo donde todas las mujeres y las niñas sean dueñas de sus vidas, de sus cuerpos y de su futuro.
Ese mundo que imaginamos es el mundo que podemos crear hoy y cada día en que nos comprometamos con la equidad.
Por eso, este 8 de marzo, por amor a las mujeres y niñas de Puerto Rico, nos comprometemos a verlas y respetarlas en todas sus diversidades. A entender que hay circunstancias que las marcan y que esas marcas tienen consigo la carga de las desigualdades.
Nos comprometemos a reconocer que en nuestro país conviven mujeres negras, viejas, con discapacidades, migrantes, no heterosexuales, mujeres que retan los estereotipos de género, mujeres sobrevivientes de la pobreza, jefas de familia o que, por el contrario, viven en total soledad. Reconocemos que en Puerto Rico hay mujeres desempleadas y otras que reciben salarios de miseria o no logran un trabajo digno. También que hay mujeres que, sin importar su clase social, saben lo que es la violencia doméstica, la violencia física o psicológica, la sexual y la que nace del discrimen y el hostigamiento sexual.
Hoy es un buen día para decir que:
Ninguna mujer merece vivir en una situación de violencia.
Ninguna mujer merece ser asesinada.
Ninguna mujer debe ser condenada a la pobreza.
Ninguna mujer debe vivir temerosa de ser acosada, agredida o discriminada.
Ninguna mujer debe enfrentar la enfermedad indefensa y sin servicios.
Ninguna mujer debe deambular.
Ninguna mujer debe temer la vejez y la soledad porque no tuvo la oportunidad de asegurar recursos para esa etapa de vida.
Ninguna mujer merece ser privada de oportunidades de trabajo porque se le presume incapaz.
Ninguna mujer debe ser sometida a dobles varas elija participar en el mundo político.
Ninguna mujer deber ser juzgada por su apariencia.
Ninguna mujer debe ser privada de la educación que necesita para hacer uso de su potencial.
Ninguna mujer merece andar con miedo por las calles del país.
Ninguna mujer debe vivir con miedo en el medio de la familia que debería amarla.
Ninguna mujer merece ser invisibilizada en espacios familiares, comunitarios o de trabajo.
Ninguna mujer necesita que otra persona le explique su realidad o le diga cómo debe sentirse.
Ninguna mujer migrante debe sentir que su existencia sobra en un país ajeno.
Ninguna mujer merece ser echada hacia el lado por su color de piel.
Ninguna mujer, ¡ni niña!, debe ser sexualizada y cosificada.
Ninguna mujer merece ser juzgada en su maternidad cuando elige caminos distintos a los que el resto considera “correcto”.
Ninguna mujer merece sentir que debe encoger su maravillosa plenitud para ser aceptada.
Ninguna mujer vocal, guerrera y valiente debe ser acosada por atreverse a luchar.
Ninguna mujer debe sentir que sus sueños no merecen ser vividos.
Todas las mujeres merecen ser felices y plenas. Todas merecen ser las flores de sus vidas y sentir que pueden vivir en paz.
Hoy, como parte de un país que crece desde una aspiración de equidad y paz, nos comprometemos a asumir desde la solidaridad las luchas que las mujeres están dando por sus vidas y por un mejor país. Sus luchas para tener vivienda, salud, educación, seguridad, alimentos y la capacidad de ser quienes quieran ser, plenas, felices y en paz.
Nos comprometemos a transformar nuestra manera de ver y entender el mundo para erradicar de nuestras mentes y acciones cualquier asomo de machismo, de discrimen y de violencia hacia las mujeres. ¡Por un país de mujeres florecidas, hoy afirmamos la equidad!